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DANIEL PÉREZ

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jueves, 10 de agosto de 2017

REPLICANTES PSICOPÁTICOS


Texto cortesía  de Miguel Angel Martínez sobre los psicópatas narcisistas pero con humor y un guiño a la película “Blade Runner” de R. Scott, inspirada a su vez en la obra de P. K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Espero que lo disfrutéis tanto como yo. Tras el texto, añado algunos comentarios.


Atención, replicantes sueltos
No es ciencia ficción, están aquí, se camuflan en todas las sociedades del planeta y en todas las clases sociales. Los últimos modelos en ambos sexos, serie NAR-Zyxis.m017, tienen aspecto atractivo, hablan bien y se mueven con gracia en los más variados ambientes. Sólo unos pocos humanos son capaces de detectarlos de forma temprana, protegerse y huir a tiempo ya que su encanto y su mirada psicodélica (reptiliana a decir de otros) subyugan y aturden el entendimiento, especialmente cuando usan el sexo (el poder político y económico también les entusiasma) como infalible recurso para invadirnos y doblegarnos. Buena parte de sus objetivos sucumben impotentes ante la portentosa gestión que hacen de nuestras debilidades y necesidades.

Su sofisticada programación les confiere el cuajo propio de los desalmados; sus sensores analizan, incorporan y encarnan con eficiencia utilitarista cualquier acción o emoción, cualquier pensamiento o sentimiento. Su peligrosidad radica en que son capaces de autoreprogramarse como si nada, en que están diseñados para depredar sin descanso almas escogidas, a ser posible con dinero, socialmente relevantes o con sustancia y energía suficientes para mantener sus constantes vitales. Se desconoce su origen pero son tan evolucionados que pueden replicarse con humanos y recrear ecosistemas que les sean propicios, ya sea en las relaciones interpersonales o en la política, donde proliferan.

Contra ellos no se conoce defensa eficaz alguna pero muestran comportamientos que permiten identificarlos: por ejemplo, se sabe que si se les contraría o no se les baila el agua, se ponen muy bordes, algunos hasta peligrosos; también se sabe que no pueden soñar (ni siquiera con ovejas eléctricas); tampoco desear nada que no puedan consumir o controlar; o también que cuando la situación les exige expresar sentimientos de tristeza o compasión se les nota un punto impostados, les falta depurar algunas líneas de código (de códigos morales no tienen ninguna). Se está investigando cómo algunos supervivientes de sus ataques han logrado la resiliencia y el humor necesario para neutralizarlos porque desactivarlos se antoja complicado.

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Comentarios de Daniel Pérez:

Excelente descripción, a menudo, como suele suceder con los cuentos infantiles tradicionales, la esencia de la historia, la moraleja, se expresa mejor mediante la fantasía.
Sin duda, el psicópata es un personaje atemporal y común a todas sociedades. Ha existido siempre con distintos apelativos y tiene esa cualidad camaleónica que le permite adaptarse al ambiente para buscar a sus presas, como buen depredador.  Pero voy a desmitificar un poco a estos personajes, aparte de su temperamento “duro” de serie (nacen con un programa con poca respuesta ante el miedo y la ansiedad, además de una necesidad de estímulos y riesgo), el psicópata o usando las palabras de tu relato, el androide replicante, aprende a ser hipócrita, falso, mentiroso y maquiavélico….en otras palabras, su habilidad para detectar los puntos débiles de los demás, se aprende, tal como hacen los delincuentes profesionales cuando “se buscan la vida”. Su aparente gran capacidad de seducción también se aprende, como hacen los “gurús de la seducción”, su presencia en las relaciones de pareja es por cuestiones prácticas (sexo, sustento, apariencia y dominación), al igual que en la política o el mundo empresarial, donde los encontramos en mayor número debido a que es donde encuentran más oportunidades de conseguir poder. La famosa y misteriosa “mirada del psicópata” también se aprende, solo necesitas observar a alguien como si fuera un objeto, un objeto que solo tiene tres clases: útil, inútil o despreciable.
El psicópata aturde nuestro conocimiento porque no estamos acostumbrados a pensar que hay personas con necesidades y valores distintos, o sea,  el psicópata, totalmente amoral y libre de los “conflictos neuróticos” del resto de personas, nos parece fascinante. Pero solo es fascinante porque no lo conocemos….no sabemos qué es lo que les mueve. En cuanto sabes cómo son….el efecto es justo el contrario, empiezas a verlos como seres carentes de valor, cuya única cualidad respetable es que son seres vivos.

Los psicópatas son cuantitativa, no cualitativamente distintos al resto, o sea, todos los pequeños defectos, propensiones y desconsideraciones a los derechos de los demás que tenemos todos, los psicópatas los tienen en mayor número, intensidad y duración. Ellos lo saben, porque no padecen ningún trastorno que les impida entender y razonar, por eso lo ocultan. De ahí, que casi nunca se muestran en público tal y como son realmente.
El psicópata es un depredador de su propia especie (cosa inusual en el mundo animal), pero también es un depredador en el sentido amplio, usando un chiste de abogados: es trisexual, jode a personas, animales y cosas.

La metáfora del vampiro es muy acertada, el psicópata se alimenta de la energía de sus pobres víctimas, a las que parasita a conciencia, sin remordimientos y sin escrúpulos.

Su falta de vergüenza les permite cambiar de personaje cada vez que sea necesario, así puede que tu amigo se presente como un emprendedor de éxito y cuando las cosas van mal, te lo encuentras haciendo de coach de la seducción femenina o de repente se hace homosexual de la noche al día porque un tipo rico le paga todos los gastos, y él cada noche le hace una felación mientras planea cómo deshacerse de él….

En la última parte de tu relato “clavas” al personaje, totalmente cierto, así son. Pero si que hay defensa contra el psicópata, al fin y al cabo, no están hechos de hierro. Lo que ocurre es que no es recomendable entrar en guerra con ellos, además de ser una pérdida de tiempo, energía y recursos. Lo mejor es ignorarlos, ya que no soportan ser menospreciados o ninguneados, cosa que les recuerda la dura verdad de que son unos “don nadie”…y nadie quiere ver sus defectos…y el psicópata menos aún.

El psicópata es muy difícil de identificar, a no ser que hayas sufrido a uno anteriormente. La razón es que, aunque por mucho que intenten disimular o fingir, a veces se les escapen actitudes infantiles, caprichosas y crueles, al estar tan a la vista y ser tan poco coherentes con su disfraz habitual, la gente no les da importancia y prefieren creer en el papel o personaje que les han presentado.

Los supervivientes aprenden y se fortalecen, a menudo su evolución personal es meteórica tras la experiencia, desgraciadamente, también hay personas que quedan destruidas para siempre.

Por cierto, el psicópata si que sueña, pero la naturaleza de sus sueños  está teñida por sus experiencias, motivaciones y su mundo árido y despiadado.

El sentido del humor, saber relativizar las situaciones, tomarse a uno mismo con humor....no el sarcasmo o la ironía, es muy sano en un ser humano maduro. Como era de esperar, está ausente en el psicópata, que solo  conoce, usa y comprende el humor infantil y el sarcasmo, a menudo disfrutando de la desgracia ajena y del dolor del prójimo…así como sintiendo un entusiasmo especial tras engañar a sus allegados.

Así es el psicópata, un residuo orgánico, material de desecho biológico con el que tenemos que aprender a convivir.